La pasada noche he tenido una pesadilla. Ha sido tan terrible que quería escribir sobre ella pero no me atrevo. Durante todo el día de hoy he estado viendo las dos últimas imágenes cada vez que cerraba los ojos.
Creía que otra vez estaba con una de esas exageraciones mias, que digo que tengo mucho estrés y que no puedo con mi vida. Pero hoy mi hermana se ha preocupado al verme porque habíamos quedado para comer y yo, que siempre me como lo que le sobra a ella, ni tan siquiera me he terminado lo mio. Le he contado lo de la pesadilla y le ha puesto la carne de gallina. Efectivamente me dijo que ahora que se fijaba que tenía mala cara, unas ojeras como ruedas de camión, un poco pálido y bastante abstraido.
Eran las dos de la mañana y ahogué un grito. Creo que nunca en mi vida he hecho algo así. Lo típico que aparece en las películas cuando el protagonista da un grito y se incorpora en la cama totalmente empapado en sudor. Creía que era algo exclusivo de la gran pantalla (o de la caja tonta, me da igual) pero la pasada noche comprobé que se trataba de algo que no había estado inspirado en la imaginación de algún guionista. O tal vez si, pero que en cualquier caso que le puede suceder a la gente.
Rápidamente encendí la luz de la mesita y miré el reloj. Maldije para mis adentros al comprobar que eran las dos de la mañana y que todavía faltaban muchas horas para que saliese el sol... espera un momento... ¿tenía miedo de volver a dormirme?
Frente a mi cama he puesto un espejo (no quieras saber porque lo he puesto ahí) y al verme en él reflejado, vi una cara totalmente desfigurada por la situación. Me pase la mano por la frente y estaba totalmente empapada, así que todavía con los pelos de la nuca erizados, decidí salir de mi habitación. Fui al baño, bebí agua, mire por la ventana y me senté en el sofá, al lado de la cuna de mi perro. Intenté jugar con él pero solo obtuve un gruñido por respuesta.
Recuerdo cuando hace unos días en el laboratorio de fotografía una chica de mi clase (tras quedarse todo a oscuras para hacer algunos procesos de revelado) me susurró al oído que le cogiese la mano porque tenía miedo a la oscuridad. Para tranquilizarla le dije que no se preocupase por nada, pero en el fondo yo también estaba cagado, porque también le tengo miedo a la oscuridad.
Cuando era pequeño y llegaba la mañana, yo me alegraba mucho porque tenía todo el día por delante olvidándome de la oscura noche. Cuando llegaba la noche y me metía en la cama, le rogaba a dios ( o a quién me escuchase) que por favor llegase pronto el día.
Ahora ya no le ruego nada a nadie, ni cuando me meto en la cama ni nunca, pero si que es verdad que espero a que el sueño me deje agotado para meterme en la cama y dormirme al instante.
Eran las dos y media de la madrugada y estaba más despierto que a las seis de la tarde corriendo por la playa un día de verano. Así que me metí en la cama con la luz encendida (por supuesto) y jugué un poco a la Nintendo DS, sin que las dos últimas imágene de la pesadilla me dejasen de golpear.
Finalmente el sueño me pudo y yo me dormí... tuve un montón de sueños y algunos rozaban la pesadilla, pero ninguno se comparaba al cadaver de aquel niño siendo deborador por aquel lobo....
De repente sexo...
Hace 6 días
